Sería un buen final para cualquier película, para cualquier libro pero en tu interior sabes que es un final ficticio y que en realidad, no hay historia. No existe. No es real.
Cuando una persona llega al final de su vida, los últimos 10 minutos no piensa. Mantiene la mente en blanco totalmente mientras que las personas que están a su alrededor sí que están pensando o lamentándose o aliviándose, en cualquiera de los casos. Una vez pasados esos diez minutos esas personas que están a su alrededor comienzan a llorar, les inunda la tristeza ya que, una persona que sí hizo su historia y que la vivió junto con una serie de persona pero que, como todas las historias, tiene un final. Es doloroso (y aquí viene mi situación). 22 días y lo echo tanto de menos. La vida no es justa para nadie y menos para personas a las que se le termina su historia demasiado pronto o dolorosamente. ¿Lo mejor de todo? La última vez que lo vi, me regaló la mejor de las sonrisas jamás esbozadas por nadie. Pero no se ha ido, no. Está ahí, en alguna parte. Observando como le echamos de menos y como somos felices aunque ya no esté, porque seguro que era eso lo que quería de verdad.
En estos momentos, lo único que quiero es estar rodeada de mis amigos y de mis familiares pero, me fallan tanto una parte como la otra. ¿Es justo que una vez acabado todo no quieran pasar tiempo conmigo? No creo que sea justo. Echo de menos tener una pandilla de amigos, ¿sabéis? Todo se vino abajo por dos personas y me sigue doliendo desde el primer día. Te juzgan por algo que haces, pero no te dicen si está bien o está mal. Y cada vez que pienso en eso, siempre recuerdo mi verano soñado. Mi verano pasado. Entonces sí que era feliz del todo, omitiendo detalles sin importancia. Nunca me sentí tan cerca de tan buenos amigos. Fue el verano de mi vida, y eso nada ni nadie lo va a cambiar. Me dio amigos y me dio amor. Y a partir de entonces, después de aquel verano, las cosas empezaron a empeorar para mí por momentos.
Yo siempre me pregunto: ¿Cuándo a esas personas se les viene mi nombre a la cabeza, que piensan? Y ya no solo me refiero a mis amigos, me refiero a todas las personas en general. Porque yo misma pienso de mí que soy una idiota que dejó escapar a sus amigos y que pretendiendo ser lo que no era acabó mal. Así es como la historia termina, mal. No sé su parte, si me echarán de menos o no. Pero yo sí. Echo de menos sentir... ese algo por otras personas que te hacen sentir como si fueran tu segunda familia. Me arrepiento de todo lo que he hecho mal, pero ya no puedo hacer nada. Así es como la historia termina. ¿Borrón y cuenta nueva? No lo sé. No sé nada. Solo quiero pensar por mí misma.
Mente parta en cuerpo sano.
Bea Smiles.