Supongo
que seguir con la idea anterior que tenía de escribir en este blog cosas para
que me ayudaran no tienen nada que ver con lo que estoy pasando ahora mismo. He
llegado a mi límite.
Hace
unos días, sentí en mi interior la peor de las sensaciones que alguien pudiera
experimentar, el fracaso. Siempre he sido una de esas personas que han tomado
el fracaso como una sensación habitual ya sea en el amor, en la amistad, en la
familia,… Pero hubo unas cuantas que conseguí eliminar de mi lista de fracasos
habituales. Sin embargo, el tipo de fracaso que sentí era el fracaso personal,
el fracaso de la realización personal. Me sentí totalmente inútil en el mundo.
Lo primero que me pregunté cuando estaba sufriendo un pre-desmayo fue “¿De
verdad solo aspiro a ser mediocre en la vida?” A lo mejor, la vida me había
puesto ese bache en el camino no para superarlo, sino para cambiar de rumbo.
¿Debería dejarlo todo y tomar otras opciones? ¿Me había equivocado a la hora de
elegir como quería que fuera mi vida? Todas esas preguntas, han rondado por mi
cabeza estos últimos días, al igual que mi necesidad de la compañía, no
recurrir a la soledad. La soledad ha sido algo indispensable para mí desde
siempre, pero desde aquello parece que estoy cambiando mi forma de ser y no
quiero estar sola nunca más.
Estoy
cambiando mi forma de ser, no me siento igual desde hace un par de días. No es
madurar, no es renunciar a mí misma, es simplemente cambio. Ya me han dicho que
no sonrío como antes, que ya no río tanto. No es por tristeza ni por seriedad
es…es…sinceramente ni yo lo sé. No estoy triste, no estoy enfadada, no estoy
cabreada, no soy seria, solo soy yo. O solo soy yo convertida en otro yo.
Nunca
he intentado ser esa persona que finge ser algo que no es con el simple hecho
de ser aceptada por los demás, soy esa clase de personas que se muestran tal y
como son y que siempre van con la verdad por delante. Aunque me haya servido de
poco porque no cuento con mucha gente actualmente, algunos de mis viejos amigos
me han decepcionado y defraudado totalmente. Por eso, me oculté en los libros,
donde nadie podría decirme como ser ni cómo reaccionar ante nada, un sitio
donde nadie podría criticarme nada porque a ese mundo solo pertenecíamos yo, mi
mente y los libros.
Ese
afán por los libros y el abandono total de mi vida normal me ha llevado a la
locura, a la histeria, a un pre-desmayo. Me ha llevado a dejar de comer, a
dejar de dormir, a dejar de descansar y sobre todo, me ha alejado de las
personas.
He
tomado medidas al respecto, pero no como siempre, sino a mi nueva manera.
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