miércoles, 27 de marzo de 2013

Pérdida.

Vosotros, sabios de la vida y genios de la pena eterna, ¿sabéis de verdad lo que es estar triste? Estar triste viene definido por la RAE estar en un estado de melancolía, ocasionado por la pérdida de algo o alguien. No es mi caso ahora mismo, sino el paso previo a una posible pérdida. No me gusta ser pesimista ni mucho menos, pero la situación me ha llevado a esto, a ponerme en lo peor, a pensar que será de la vida cuando pise ese lugar y no note su presencia, que note un vacío ya inexistente en ese lugar, cuando en casa ya no suene su nombre en muchos años, cuando me arrepienta de todos los momentos que dejé pasar. Si la definición de estar triste es tener tristeza por la pérdida, digamos que estoy en un estado de pre-tristeza. 
No sé como me voy a levantar mañana por la mañana ni si voy a tener fuerzas para salir a ver una procesión, cuando lo primero que pensé esta mañana al despertarme fue que el jueves y el viernes estaríamos toda mi familia reunida, feliz, sin preocupaciones y disfrutando de las fiestas. Como imaginar yo, que lo peor estaba por venir, ni se me pasaría por la cabeza. No me dio tiempo a soltar ninguna palabra cuando lo único que salía de mí eran lágrimas y lágrimas y lágrimas. De tiempo perdido, de ocasiones pasadas por alto, de dolor, de compasión,...de tristeza. Supe ponerme en el lugar de otros y pensar cómo afrontarían ellos esto, si lo estarían pasando tan mal como yo o incluso peor.
Sinceramente, solo me queda esperar. Y de ese tiempo que tengo que esperar la mayoría lo pasaré sola. De ese tiempo que tengo que esperar lo pasaré preocupada además de por él, por mis padres, por mis tíos, por mis primos, por todos. Llevar adelante esto, junto con mis demás problemas será una tarea muy difícil. Pero que MUY DIFÍCIL. Sacaré fuerzas de donde no las haya y contaré con la ayuda de mi alma gemela, ÉL. Mientras tanto, intentare ser mucho más fuerte de lo que pienso ser.
Mente parda en cuerpo sano.

domingo, 17 de marzo de 2013

He llegado a mi límite.


Supongo que seguir con la idea anterior que tenía de escribir en este blog cosas para que me ayudaran no tienen nada que ver con lo que estoy pasando ahora mismo. He llegado a mi límite.
Hace unos días, sentí en mi interior la peor de las sensaciones que alguien pudiera experimentar, el fracaso. Siempre he sido una de esas personas que han tomado el fracaso como una sensación habitual ya sea en el amor, en la amistad, en la familia,… Pero hubo unas cuantas que conseguí eliminar de mi lista de fracasos habituales. Sin embargo, el tipo de fracaso que sentí era el fracaso personal, el fracaso de la realización personal. Me sentí totalmente inútil en el mundo. Lo primero que me pregunté cuando estaba sufriendo un pre-desmayo fue “¿De verdad solo aspiro a ser mediocre en la vida?” A lo mejor, la vida me había puesto ese bache en el camino no para superarlo, sino para cambiar de rumbo. ¿Debería dejarlo todo y tomar otras opciones? ¿Me había equivocado a la hora de elegir como quería que fuera mi vida? Todas esas preguntas, han rondado por mi cabeza estos últimos días, al igual que mi necesidad de la compañía, no recurrir a la soledad. La soledad ha sido algo indispensable para mí desde siempre, pero desde aquello parece que estoy cambiando mi forma de ser y no quiero estar sola nunca más.
Estoy cambiando mi forma de ser, no me siento igual desde hace un par de días. No es madurar, no es renunciar a mí misma, es simplemente cambio. Ya me han dicho que no sonrío como antes, que ya no río tanto. No es por tristeza ni por seriedad es…es…sinceramente ni yo lo sé. No estoy triste, no estoy enfadada, no estoy cabreada, no soy seria, solo soy yo. O solo soy yo convertida en otro yo.
Nunca he intentado ser esa persona que finge ser algo que no es con el simple hecho de ser aceptada por los demás, soy esa clase de personas que se muestran tal y como son y que siempre van con la verdad por delante. Aunque me haya servido de poco porque no cuento con mucha gente actualmente, algunos de mis viejos amigos me han decepcionado y defraudado totalmente. Por eso, me oculté en los libros, donde nadie podría decirme como ser ni cómo reaccionar ante nada, un sitio donde nadie podría criticarme nada porque a ese mundo solo pertenecíamos yo, mi mente y los libros.
Ese afán por los libros y el abandono total de mi vida normal me ha llevado a la locura, a la histeria, a un pre-desmayo. Me ha llevado a dejar de comer, a dejar de dormir, a dejar de descansar y sobre todo, me ha alejado de las personas.
He tomado medidas al respecto, pero no como siempre, sino a mi nueva manera.