martes, 25 de septiembre de 2012

Salir de una para meterme en otra.

Salir de una para meterme en otra.
Mi corazón y mi mente vuelven a estar en desacuerdo y esto está siendo peor de lo que esperaba. Si ya se dijo que el instituto no traía nada bueno y pienso demasiado las cosas y lo veo todo demasiado oscuro, casi negro. No puedo dejar de pensar en qué pasará de ahora en adelante. El último año perdí a mis últimos amigos y no quiero que esto pase otra vez. Los quiero demasiado. No quiero perder tampoco a mi mejor amigo porque sería lo peor que me pasara. No puedo permitirme perder a otra persona tan importante en mi vida.
Esto va mal, muy mal. Lo tengo todo en mi cabeza junto con esa vocecilla que dice que todo saldrá mal y que no voy a poder estar en todos sitios.
De nuevo volviendo a lo mismo de siempre la inseguridad en el físico vuelve a aparecer y con ello los celos. Sí, los celos. Hacia personas que tienen el pelo precioso, un cuerpo precioso, unos ojos preciosos. Están todas ellas y después estoy yo, el orco de la manada. Sí, me quejo porque he intentado de mil formas intentar ser perfecta pero no puedo. La misma presión hace que llegue a hacer cosas que no son buenas para mi salud ni para mí misma.
Esto va mal, muy mal. En el momento en que se enciende la luz verde aparece la roja sin avisar y eso de un clavo saca otro clavo es lo peor que podría pensar. No quiero volver a fallar. No por cuarta vez. Aquí tengo  muchísimo más que perder y cada cosa que se me ocurre hacer es un paso hacia atrás, otra perforación en el corazón y después aparece esa luz de esperanza que es la misma que me impide tanto avanzar como rectificar. Esto va mal, muy mal.
Y aún así sé que el tiempo seguirá pasando, que seguiré llorando cada tarde y seguiré repitiéndome a mí misma que esto no debe de ser así y que tengo que ser más fuerte pero ya no sé ni de donde sacar más fuerzas.
Ya decía yo que tanta suerte tenía que ser mentira.
Ahora más que nunca, mente parda en cuerpo sano.